Anna Batalla

DIAMBA

El privilegio de ser niños, de estar en el principio de nuestra vida, permite que nuestra mirada al mundo sea limpia; y tener esa fuerza que nos sirve de motor para relacionarnos con el impulso de vida de una forma realmente directa y
especial.

Este es el momento importante y vital de Diamba. A los nueve años todavía somos niños, pero los cambios se acercan imparables. Interiormente intuimos nuestra transformación inminente en púberes, pero a la vez aún vivimos en el
mundo sensible de los niños.

Diamba y los suyos han establecido una relación de respeto y amor al Planeta que se manifiesta en cada uno de sus actos, porque todo lo que existe de forma natural es sagrado y en consecuencia así debe ser tratado.

Maria de Santfores